Trabajar con adolescentes nunca es fácil… pero tampoco tiene por qué ser aburrido. De hecho, muchas veces el reto no está en los contenidos, sino en cómo presentarlos. ¿Cómo hacer que algo tan “abstracto” como las locuciones idiomáticas deje de sonar a teoría y pase a ser algo que realmente quieran usar?
Como todo adolescente que se respete, llegan al aula con ganas de jugar, de moverse, de hacer algo diferente… pero también con ese deseo, a veces bastante escondido, de seguir sorprendiéndose y de conectar con los demás. Y ahí está precisamente el reto: crear algo que realmente los atrape y les haga participar sin sentir que están “haciendo una actividad más”.
Por eso, en lugar de trabajar las expresiones de forma tradicional, nace El misterio de los colores, una propuesta que intenta convertir el aula en un espacio más dinámico y cercano. Además, se parte de un elemento muy presente en su día a día: la ropa. Para ellos no es solo algo que llevan, sino una forma de identidad, de representación y de expresión de su estado de ánimo. A partir de ahí, introducir las locuciones idiomáticas relacionadas con los colores resulta algo bastante intuitivo y accesible, ya que conecta directamente con su forma de percibir y expresar la realidad.
De esta manera, se propone una dinámica tipo escape room, en la que el alumnado tiene que colaborar, pensar, deducir y, casi sin darse cuenta, empezar a utilizar el idioma de una manera más real. Al final, de eso se trata: de pasar de “estudiar español” a usar el español para hacer cosas.
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